Guatemala, tierra que
conocimos como la de la eterna primavera, se ha transformado en una tierra árida,
seca, muy lejos del verde y Silvestre, paisaje que nos identificaba. La tala
inmoderada, la industrialización agrícola, la indiferencia de los mismos
habitantes, ha llevado a la desaparición de bosques y selvas, que eran habitat
de miles de especies de flora y fauna, hoy en extinción.
En Carpintería Riviera, sabemos que no podemos servirnos de la madera,
sin devolverla a la tierra. Por eso, somos propietarios de tres grandes bosques
artificiales con una extensión de 1,300 hectáreas, donde sembramos Caoba, Palo
Blanco, Ciprés y Pino. Somos concientes de que debemos respetar el equilibrio
natural del ecosistema y no podemos tomar, sin devolver lo tomado.
En la Costa del Pacífico, Carpintería Riviera ofrece a los pobladores una manera
alternativa de sustento, trabajando en el tortugario, bautizado por ellos mismos
como “Riviera del Manglar”. De esta forma protegemos a los manglares de ser
eliminados, práctica común para poder dar a la tierra un uso agrícola. Salvar
los manglares nos enorgullece, pues son hogar de miles de cangrejos, jaibas,
camarones, caracoles, patos y batráceos.